La verdad es tozuda: nuestras autoridades educativas, siempre atentas, al parecer, a crear ideas nuevas y originales, jamás dejarán de sorprenderme. Entre las nuevas medidas que proponen ahora para mejorar nuestra maltrecha educación, ha surgido hace poco un nuevo hallazgo que consiste en lo siguiente: los profesores de secundaria podrán impartir, si fuese necesario, materias ajenas a su especialidad. De esta manera, un filósofo, por ejemplo, será capaz de enseñar a sus alumnos cómo se crea una empresa nueva (Iniciativa Emprendedora, se llama el engendro, ahí es nada).
Entiéndase bien: hasta ahora ya existía esta posibilidad de enseñar otras materias que no fueran la propia, sino otras mal llamadas asignaturas afines. La novedad actual estriba, sin embargo, en que tales materias podrán ser, en ocasiones, muy diferentes a aquellas que el docente haya estudiado. ¿Se garantiza así la calidad y "excelencia" que dicen defender? Parecen querer convencernos de algo difícil de aceptar, cuando menos: que un profesor podrá enseñar prácticamente cualquier cosa, aunque no sea especialista ni sepa de ella. A primera vista, un matemático, pongamos por caso, enseñará matemáticas mejor que un ingeniero; un filólogo de Hispánicas enseñará alemán de forma menos satisfactoria que un especialista en filología alemana..., y así sucesivamente.
Pues parece que no. Quienes pensamos esto estamos equivocados, nos dejamos llevar por prejuicios antiguos o incluso por corporativismos mal entendidos. O tal vez solo por la ignorancia, pues no hemos tenido en cuenta un concepto novedoso (pedagogía moderna pura y dura) que hasta ahora no se había tenido en cuenta. Nos dice la autoridad: los profesores, en adelante, seremos más versátiles; y le dan a este vocablo un sentido positivo que otros, en cambio, no hemos querido ver. Valdremos más, en cierto modo, como profesionales, pues seremos capaces de "hacer más cosas" en nuestro trabajo. Al fin, seremos polivalentes, y no como hasta ahora, que solo podíamos impartir una materia, lo cual, sin duda, era poco eficiente.
Qué gran hallazgo, pardiez, de las preclaras mentes que dirigen nuestros asuntos educativos... Qué tiempos tan felices se avecinan ahora con profesores cambiables, transformables, reversibles. Versátiles sí, pero menos... Pues no han aclarado, sin embargo, que de esta manera tan sencilla y fácil se verá reducido el número de docentes. Pero no; no debemos pensar mal: este no es el fin último de esta nueva disposición, ¿verdad que no?
NOTA LÉXICA:
Consultando el diccionario, la palabra versátil queda definida como sigue: "Capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones".Pero también significa: "De genio o carácter voluble e inconstante". Espero sinceramente que nuestros próceres no se refieran a esta acepción cuando piden de nosotros esa versatilidad.
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