jueves, 28 de diciembre de 2017

Falcó, la nueva saga de Pérez Reverte

Como suele ocurrirme con los libros de este académico revoltoso, inicio la lectura de este Falcó con una especie de excitación, porque sé (ya son muchos años) que ha de ofrecerme buenas horas de lectura. Y no me decepciona, pues posee dos rasgos que me agradan sobremanera en los últimos tiempos: de una parte, su indudable oficio narativo. Pérez Reverte suele construir unas tramas sólidas y bien trabadas, donde todos los detalles parecen estar en su justo lugar, sin golpes de efecto demasiado chirrantes, como ocurre sin embargo con otros autores que parecen vivir de la estridencia. Incluso cuando aparece alguna sorpresa, esta no es disparatada, ni inverosímil: tiene incluso cierta lógica dentro del argumento general. 

De otra parte, y quizá con más intensidad, me asombran las ideas, los pensamientos que animan a los personajes revertianos. En especial Falcó, el protagonista, aunque no solo él, parece animado por una suerte de egoísmo personal muy realista, muy de nuestro tiempo, a pesar de que la historia transcurra en 1936. Su ausencia de ideología se me antoja muy moderna, pues creo que es uno de los rasgos más sobresalientes de los días que vivimos. Como tantos otros, Falcó no colabora con el bando nacional por altruismo, o porque esté de acuerdo con su ideología (tampoco está en contra realmente), sino por dinero, que es un motivo como cualquier otro, parece decirnos el autor. 

La verdad moderna

He dedicado mi vida al estudio de la literatura, que ha sido mi objetivo, mi finalidad, pero también el gran triunfo de mi existencia, porq...