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sábado, 31 de enero de 2015

EL SABUESO DE LOS BASKERVILLE

Conviene, de vez en cuando, volver a los clásicos de siempre. Retomo ahora este, una de mis novelas favoritas de todos los tiempos. Ya he hablado en otra parte de mi devoción por Conan Doyle y por su más famosa criatura literaria, el gran detective Sherlock Holmes. De todas las novelas sobre el personaje, acaso sea esta la mejor, pues en ella están todos los rasgos de una gran obra de misterio, e incluso de terror. 
Se trata, tal vez, de la trama más compleja de todas las narraciones sobre Holmes, donde su talento deductivo se ve puesto más aprueba, ya que la línea entre apariencia y realidad se hace muy difusa y resulta poco menos que imposible discernir algo claro. Al principio, la trama y el engaño nos impiden ver nada, y las líneas posibles que nos han de llevar a la resolución del misterio son tantas y tan variadas que parece que nunca llegaremos a un final. 
Otro de los rasgos que llama mi atención son los personajes: complejos, oscuros y llenos de contradicciones, parecen los perfectos candidatos a villanos. 
Finalmente, el ambiente terrorífico con esa casa enorme y solariega (Baskerville Hall), con su fachada cubierta de hiedra; y sobre todo el páramo, omnipresente, desértico y amenazador. 
En suma, una obra altamente recomendable, así como algunas de sus versiones cinematográficas, en especial la del año 1959, protagonizada por Peter Cushing, si la memoria no me traiciona. 

lunes, 28 de enero de 2013

Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle

Estoy terminando -por fin- la lectura de todas las novelas de Sherlock Holmes. Hace un año o así compré la edición completa de sus novelas y relatos cortos, desde Las aventuras de S. Holmes hasta El último saludo de S. Holmes, donde el bueno de Watson nos cuenta que el gran detective se ha retirado al campo y se dedica "a la filosofía y la agricultura". 

Son novelas de puro entretenimiento, es verdad; no busquemos en ellas especial trascendencia, ni las grandes palabras que tanto abundan en la literatura actual. Pero sí tienen algo bueno: dejando aparte los sesudos razonamientos, a veces increíbles, que llevan al detective a encontrar a los criminales, estas historias me gustan por ese aire a cosa antigua, por la narración de un mundo -la Inglaterra victoriana- que ya no ha de volver; por evocar unas formas y relaciones sociales que ya no existen, y por el relativo distanciamiento, a veces casi frialdad, con que están escritas. A pesar de ello, nos resultan cercanas, amigables, tal vez porque los personajes han  aparecido hasta la saciedad en películas y hasta en series de dibujos animados. Son casi como amigos conocidos desde siempre. 

La amistad de Watson con Holmes nos resulta conmovedora, y también las debilidades que caracterizan al héroe: sus periódicas caídas en la melancolía, su adicción a la cocaína, su misoginia que, sin embargo, no le impide admirar a la inefable Irene Adler (¡quién no se habría enamorado de ella!). 


La verdad moderna

He dedicado mi vida al estudio de la literatura, que ha sido mi objetivo, mi finalidad, pero también el gran triunfo de mi existencia, porq...