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domingo, 13 de enero de 2013

INSTITUTO SAN ISIDRO (Recuerdos del tiempo lejano)

La historia del Instituto san Isidro es dilatada y noble. Aquí puede verse un pequeño resumen:

http://ies.sanisidro.madrid.educa.madrid.org//historia.htm

Y también, en este vídeo de Telemadrid (cuando aún funcionaba).

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=gAce7A4Ppqg

Sala de profesores "pequeña" del Instituto. 
Fue el lugar de mis primeras ansias juveniles, de mi primer contacto serio con la literatura y con los estudios de verdad (¡y cómo teníamos que estudiar!). En aquel claustro pasamos las mejores horas de nuestra adolescencia, y también alguna mala. Bajo aquellos arcos venerables (en la foto de abajo puede verse, al fondo, el acceso antiguo de los jesuitas) soñábamos aún con el futuro...

















También fue el lugar de estudio de algunos personajes conocidos: Calderón, Quevedo, Lope (cuando el edificio era sede del Colegio de los Jesuitas), Mariano José de Larra, Jacinto Benavente, los hermanos Machado y este de abajo (¿os suena?):




¡Si estas mesas hablaran!
Otro lugar venerable del centro fue su biblioteca. 












Iniciada en el siglo XVIII por los jesuitas, pasó después a constituir el fondo inicial de la Facultad de Letras de la Universidad Complutense. Es famoso el hecho de que gran parte de los volúmenes antiguos fueron usados para proteger las trincheras en la batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid. Siendo estudiante de Filología, aún alcancé a ver algunos de los ejemplares agujereados por las balas. 


En la biblioteca del Instituto, cuando yo aún pisaba por allí, quedaba aún un fondo testimonial de aquellos venerables libros, entre ellos nada menos que este: 

Edición original de La vida es sueño, de Calderón. 
Don Luis Cañizal, profesor de Literatura, nos hizo ver tales joyas, lo que contribuyó a forjar mi vocación en no poca medida. 

Y, para terminar, mi mejor recuerdo personal: de las dos fotos que siguen, la nuestra es la de COU B, promoción del 85. Sí, ahí estamos todos, algunos de los cuales nos reunimos, veinticinco años después, para compartir recuerdos (para mis conocidos actuales, sabed que soy el segundo por la izquierda; como puede comprobarse, estoy igual..., jejejeje):


La verdad moderna

He dedicado mi vida al estudio de la literatura, que ha sido mi objetivo, mi finalidad, pero también el gran triunfo de mi existencia, porq...