Se trata, tal vez, de la trama más compleja de todas las narraciones sobre Holmes, donde su talento deductivo se ve puesto más aprueba, ya que la línea entre apariencia y realidad se hace muy difusa y resulta poco menos que imposible discernir algo claro. Al principio, la trama y el engaño nos impiden ver nada, y las líneas posibles que nos han de llevar a la resolución del misterio son tantas y tan variadas que parece que nunca llegaremos a un final.
Otro de los rasgos que llama mi atención son los personajes: complejos, oscuros y llenos de contradicciones, parecen los perfectos candidatos a villanos.
Finalmente, el ambiente terrorífico con esa casa enorme y solariega (Baskerville Hall), con su fachada cubierta de hiedra; y sobre todo el páramo, omnipresente, desértico y amenazador.
En suma, una obra altamente recomendable, así como algunas de sus versiones cinematográficas, en especial la del año 1959, protagonizada por Peter Cushing, si la memoria no me traiciona.

