viernes, 13 de junio de 2014

El lenguaje trivial

Algunos -cada vez menos, me temo- estamos contemplando cómo últimamente nuestra lengua castellana es usada con ligereza, de forma irresponsable, y surgen por doquier expresiones triviales, absurdas, sin ningún significado... A veces, incluso, aunque vengan disfrazadas de cultas y trascendentes, son simples bobadas si se analizan con un poco de detenimiento. Entiéndase bien: no son errores gramaticales; no atentan contra ninguna regla lingüística, sino tan solo (¡y ya es demasiado!) contra la inteligencia.  

Veamos algunas a continuación, y podremos hacernos una idea cabal de cómo el pensamiento, el simple razonamiento y la argumentación están siendo maltratados.  

La marca España
Entre las muchas estupideces y trivialidades que se oyen en nuestros días, destaca esta por su frecuencia. Se oye por doquiera, muy a menudo y a todo el mundo, en especial a los periodistas y a los políticos, que relacionan  el término con asuntos económicos, en especial la exportación. 

En realidad, se trata de una sinécdoque, o lo parece: el todo (España) sustituye a las partes (las marcas de productos españoles que, si hemos de creer a los optimistas, se venden muchísimo en el extranjero). Se quiere decir, pues, que el simple hecho de ser procedentes de nuestro país da a algunos productos un marchamo de calidad. ¿Necesito explicar dónde está la estupidez, la simpleza enorme de este aserto? 

La verdad moderna

He dedicado mi vida al estudio de la literatura, que ha sido mi objetivo, mi finalidad, pero también el gran triunfo de mi existencia, porq...