sábado, 17 de mayo de 2014

La tentación del engaño (3)

Nuestros políticos actuales se parecen muy poco a Castelar: no poseen el don de la oratoria ni, algunas veces, el de la educación. Las sesiones parlamentarias se han convertido en un constante intercambio de reproches, donde el único argumento es el ya consabido "Y tú más". Sin embargo en estos días alguno de ellos se están superando. Así, por ejemplo, al ser interpelada sobre ciertos sobresueldos cobrados, según se dice, de su partido, nuestra Vicepresidenta repuso lo siguiente: "Jamás he cobrado ni un puto sobre." Estarán conmigo en que es contundente. 

Cuando los argumentos, los razonamientos y el diálogo son sustituidos por la imprecación, el insulto y frases del estilo de la mencionada, se acabó la política, que es sustituida por la pelea de gallos.

Es imposible conocer la verdad de muchas cosas de las que hoy ocurren, pues la prensa está en manos de grupos empresariales vinculados a partidos o grupos políticos cuyas ideas se ven plasmadas en las informaciones. Lo malo no es que estos medios estén mintiendo: no lo hacen realmente, sino que nos ofrecen aquellos aspectos de un hecho determinado que favorecen más al grupo o partido de que se trate en cada momento. Ante el mismo acontecimiento, el partido opuesto contará las cosas insistiendo en lo contrario. La conclusión que sacamos los espectadores (o lectores de periódicos) es que ninguno de ellos nos está diciendo la verdad. Como tal cosa, por supuesto, es imposible, ¿debemos resignarnos a la ignorancia y el engaño? Parece que sí: nadie está dispuesto a cambiar el estado de las cosas. 

Vivimos tiempos duros, mucho más en realidad de lo que estamos dispuestos a reconocer. Debido a una especie de "inconsciencia hedonista" en la uqe nos estamos empecinando cada vez más, creemos vivir en un régimen de libertades, en una democracia que, sin embargo, es solo un remedo, una torpe imagen distorsionada. Aunque es cierto que España es una democracia sobre el papel, la verdad es que hoy se están produciendo una serie de hechos  -algunos de ellos imperceptibles para la mayoría- que la van menoscabando, que van impidiendo que esa libertad se desarrolle plenamente. 

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