6. El insulto convertido en arma política se ha convertido en algo frecuente. Leo con estupor que un famoso columnista llama Tontos Solemnes a unos políticos por el mero hecho de ser de izquierdas. La mal llamada izquierda española ha cometido errores, quién lo duda. Tal vez uno no pequeño haya sido, precisamente, el de haber dejado de ser izquierda, pero no por ello merecen ser insultados quienes se consideren izquierdistas.
7. Vivimos en el reino de la intolerancia, donde se usan dos mecanismos principales para oponerse al contrario: el primero es acusarlo de los mismos errores de los cuales él nos acusa a nosotros. "Y tú más" se ha convertido en la consigna que se utiliza siempre. De este modo, lo único que se logra es acabar con la argumentación, es decir, con cualquier posibilidad de diálogo o acuerdo.
8. El otro mecanismo que se utiliza hoy con frecuencia inusitada, y que tiene la misma consecuencia, consiste en atribuir a nuestros oponentes caracteres o rasgos considerados negativos por la mayoría, poco deseables o incluso perniciosos. Si alguien, por ejemplo, se llama a sí mismo progresista, se dice de él que es de extrema izquierda, o de extrema derecha si se declara, en cambio, conservador. De este modo tan fácil, queda automáticamente descalificado, con lo que se eliminan de raíz todas las posibilidades de llevar a cabo un diálogo o debate.
9. Lo cierto es que la crisis se ha producido, entre otras razones, por la exacerbación del capitalismo, que está siendo llevado a su mayor extremo. El mercado, que antaño era solo un rasgo más, una característica que, junto a otras muchas, definía este sistema político-social, se ha convertido como por encanto en la Gran Divinidad que todo lo justifica.
10. Nunca he sido amigo de las teorías que hablan de conspiraciones de grupos ocultos que manejan el mundo desde la sombra o crean las crisis de la nada. Es verdad: no puede asegurarse que todo obedezca a un plan preconcebido. Sin embargo, parece que algunos se están beneficiando de lo que ocurre. ¿Casualidad?
************************************************************************
Vivimos instalados en la comodidad. No es muy verosímil que, tal como están las cosas, impere el silencio de este modo. ¿Por qué la mayoría se limita a votar cada cuatro años? ¿Por qué callamos el resto del tiempo?
8. El otro mecanismo que se utiliza hoy con frecuencia inusitada, y que tiene la misma consecuencia, consiste en atribuir a nuestros oponentes caracteres o rasgos considerados negativos por la mayoría, poco deseables o incluso perniciosos. Si alguien, por ejemplo, se llama a sí mismo progresista, se dice de él que es de extrema izquierda, o de extrema derecha si se declara, en cambio, conservador. De este modo tan fácil, queda automáticamente descalificado, con lo que se eliminan de raíz todas las posibilidades de llevar a cabo un diálogo o debate.
9. Lo cierto es que la crisis se ha producido, entre otras razones, por la exacerbación del capitalismo, que está siendo llevado a su mayor extremo. El mercado, que antaño era solo un rasgo más, una característica que, junto a otras muchas, definía este sistema político-social, se ha convertido como por encanto en la Gran Divinidad que todo lo justifica.
10. Nunca he sido amigo de las teorías que hablan de conspiraciones de grupos ocultos que manejan el mundo desde la sombra o crean las crisis de la nada. Es verdad: no puede asegurarse que todo obedezca a un plan preconcebido. Sin embargo, parece que algunos se están beneficiando de lo que ocurre. ¿Casualidad?
************************************************************************
Vivimos instalados en la comodidad. No es muy verosímil que, tal como están las cosas, impere el silencio de este modo. ¿Por qué la mayoría se limita a votar cada cuatro años? ¿Por qué callamos el resto del tiempo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario