1. La sociedad que vivimos se basa en la mentira. Mentimos todos, desde los gobernantes hasta los gobernados, quienes somos más bien súbditos aunque jamás lo reconoceremos. Nos gusta creer que somos libres.
2. La libertad de que "gozamos" es imperfecta. La justicia es una burla, el gobierno un manojo de despropósitos... Pero tampoco queremos admitirlo, pues nosotros mismos les hemos otorgado el poder a quienes mandan. Muy sutiles y astutos, acuñaron el concepto de soberanía y nosotros, ingenuos, decidimos creérnoslo.
3. Todos los que se oponen a las imperfecciones de este engaño colectivo son llamados antisistema. Así, en singular, como si diéramos por cierto que el sistema es el único que puede funcionar, que no hay otras opciones. Se ha convertido en el único camino porque otros no son ni posibles ni lícitos. Exactamente como en las dictaduras. En los regímenes totalitarios, en efecto, no había sino una opción aceptable.
4. La paz democrática se ha convertido en un objetivo primordial y tan básico que se busca a toda costa, contra viento y marea. Hemos llegado a amarla tanto, que sacrificamos la verdad, los principios y hasta nuestras conciencias con tal de no acabar con esa paz falsa, con la tranquilidad que viene dada solamente por el silencio, por la resignación, los cuales, sin embargo, son tan solo las caras de un poliedro perverso que se llama mentira.
5. Leemos los periódicos en la ingenua creencia de que nos cuentan lo que pasa realmente, cuando lo cierto es que solo nos ofrecen una parte imperfecta, parcial e interesada de la realidad. Y lo peor de todo es que nuestras creencias u opiniones (lo que hemos dado en llamar ideología) se asientan muchas veces en estas "verdades". Viciadas desde el principio, nuestras ideas carecen de todo valor.
4. La paz democrática se ha convertido en un objetivo primordial y tan básico que se busca a toda costa, contra viento y marea. Hemos llegado a amarla tanto, que sacrificamos la verdad, los principios y hasta nuestras conciencias con tal de no acabar con esa paz falsa, con la tranquilidad que viene dada solamente por el silencio, por la resignación, los cuales, sin embargo, son tan solo las caras de un poliedro perverso que se llama mentira.
5. Leemos los periódicos en la ingenua creencia de que nos cuentan lo que pasa realmente, cuando lo cierto es que solo nos ofrecen una parte imperfecta, parcial e interesada de la realidad. Y lo peor de todo es que nuestras creencias u opiniones (lo que hemos dado en llamar ideología) se asientan muchas veces en estas "verdades". Viciadas desde el principio, nuestras ideas carecen de todo valor.
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