miércoles, 30 de enero de 2013

LA PERVERSIÓN DEL LENGUAJE (2)

Las vemos, las oímos a diario en la prensa, en la radio, en la televisión... Por doquier se observan las que ahora llamaré simplemente estupideces lingüísticas. Las dicen, normalmente, nuestros políticos, pero también los periodistas, banqueros, sindicalistas... Muchas de ellas se refieren, qué casualidad, a la calamitosa situación económica que vivimos. Por lo común, se trata de afirmaciones (a veces solo palabras aisladas) que se caracterizan sobre todo por la ignorancia de sus perpetradores. Me refiero principalmente a errores semánticos, usos desviados de su sentido recto -y correcto-, de aquello que realmente deberían significar. Así, se logra que las cosas ya no sean lo que fueron, ni lo que algunos ilusos, que aprendimos español en tiempos mejores, pensábamos que eran. De este modo tan sencillo,  la mentira se convierte en falta de verdad, lo cual tranquiliza y relaja a la vez. ¿Se trata, por tanto, de crear confusión, o solo es desconocimiento?  No sé cuál de estas opciones es peor, francamente. O estamos en manos de mentirosos, o tal vez de ignaros que no saben usar nuestra riquísima lengua. 

Veremos, pues, aquí algunas de estas perlas recopiladas a vuelapluma; el lector sabrá muy bien qué hacer con ellas: 


  • CRECIMIENTO NEGATIVO: Se trata de un oxímoron. La palabra crecimiento es, sin duda, positiva, lo cual siempre es bueno. Sin embargo, nos atenaza la duda: ¿Cómo es que algo positivo puede ser negativo a la vez? Puede que se trate de un uso metafórico, como pide la retórica. Ahora bien: ¿cuál de los dos términos es una metáfora? 
  • PROACTIVO: En los últimos tiempos (bastantes: ya lo señalaba el gran Lázaro Carreter hace muchos años) se está produciendo un hecho muy molesto en relación con nuestra lengua: en el ámbito público (periodístico, político) parece pensarse que ciertas palabras son acaso demasiado simples, sencillas, demasiado claras para significar algo que, según algunos, es complejo y difícil. Por ello, inventan vocablos que suenen más dificultosos, tal vez más enrevesados, para dar la impresión de que son más cultos. Se abusa, pues, del circunloquio y, cuando no queda más remedio que usar una sola palabra, se crea una nueva bien altisonante. Así ocurre con esta que ahora comento: como estar solo activo parece poco, se inventa una palabra -que, por cierto, puede el lector buscar en el diccionario: no la hallará- que suene más, esto es, que tenga más sílabas y, por ende, más enjundia.
  • PUNTUAL. Se utiliza este vocablo con un significado del que, en realidad, carece. Con el DRAE en la mano -o, como en este caso, a golpe de ratón-, las definiciones de esta palabra serían: (Del lat. punctum, punto). 1. adj. Pronto, diligente, exacto en hacer las cosas a su tiempo y sin dilatarlas. 2. adj. Indubitable, cierto.3. adj. Conforme, conveniente, adecuado. 4. adj. Que llega a un lugar o parte de él a la hora convenida. 5. adj. Perteneciente o relativo al punto. 6. adj. Fís. Que se considera como originado o situado en un punto. Y, sin embargo, hoy se usa en el sentido de concreto, incluso único o excepcional. Así, cuando queremos hablar de algo, por lo general un hecho, acontecimiento o error, cuando ocurre algo considerado negativo, se intenta explicar, a fin de atenuar su importancia, que se trata de un hecho puntual, que no ocurre a menudo. Tal vez la cosa venga por la acepción número 5: puntual se relaciona, ciertamente, con punto, y este puede ser interpretado casi de cualquier modo. Se le puede otorgar cualquier significado: punto en el tiempo, en el espacio..., donde fuere menester. De este modo, se produce un hecho muy frecuente en nuestros días: las palabras adquieren significados generales, incluso vagos, a fin de utilizarlas en contextos muy variados; se convierten en palabras "comodín". Con ello se pierde precisión, indudablemente, y también claridad. Al fin y al cabo es de lo que se trata, ¿verdad? 
De momento, aquí me quedo, que no quiero ser prolijo y enfadoso.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

La verdad moderna

He dedicado mi vida al estudio de la literatura, que ha sido mi objetivo, mi finalidad, pero también el gran triunfo de mi existencia, porq...