sábado, 7 de noviembre de 2015

"De alto rendimiento"

En estos días, han suscitado muchos comentarios las declaraciones realizadas por el filósofo, pedagogo y autor de libros numerosos don José Antonio Marina. La cosa iba, como ya sabrán muchos lectores, sobre el asunto de la educación, que parece un mantra en estos momentos previos a las elecciones. El mencionado autor ha sido elegido, en efecto, por el Ministerio del ramo para elaborar un "Libro Blanco" (¿por qué de ese color, y no de cualquier otro? No sé...) sobre las necesarias reformas (¡otra vez!) en este campo tan sensible. Y ha declarado, sin empacho alguno, que 

"los profesores buenos no deben cobrar lo mismo que los malos"

No voy a comentar este aserto tan magnífico, lo prometo, porque si así lo hiciera esta entrada, y de paso esta bitácora, adquirirían dimensiones gigantescas, tantos son los comentarios que me provoca esa afirmación... No; callaré mi lengua y me moderaré, yendo de paso contra mis costumbres, muchas veces tan proclives a la verbosidad. Aún más: si hablara de este asunto tendría, acaso, que emplear vocablos malsonantes, y no es plan, señores, no se trata de eso. 

Comentaré, sin embargo, otro hallazgo lingüístico del susodicho pensador, frase deslumbrante que, como no podía ser de otra manera, me ha dejado contrito, ojiplático y, por que no decirlo, muy enfadado. Amén de otras perlas de parecido jaez (qué decir, compañeros, de la velada invitación que se nos hace para que nos convirtamos en chivatos, sí, en delatores...), afirma don José Antonio que el susodicho libro -ese que nos dice estar elaborando con denuedo y dedicación- tratará de crear un sistema educativo... 

de alto  rendimiento

¡Sintagma feliz, agrupamiento magnífico de palabras, hallazgo entre los hallazgos...!, que me produce, a bote pronto, una suerte de asombro del que no puedo escapar. Pues, en efecto, la palabra rendimiento me evoca sin querer las gestas deportivas: ¿pretende este señor crear educandos o educadores que rindan mucho, es decir, que sean útiles, pues ese es en efecto el significado de la palabra que pongo en negrita (pues es el que más me preocupa)? Todo esto viene porque deseo pensar bien, amigos míos; quiero imaginarme que el sr. Marina se refiere, en verdad, a la primera de estas acepciones que vienen en el DLE*: 







rendimiento
1. m. Producto o utilidad que rinde o da alguien o algo.
2. m. Proporción entre el producto o el resultado obtenido y los medios utilizados.
3. m. cansancio (‖ falta de fuerzas).
4. m. Sumisiónsubordinaciónhumildad.
5. m. Obsequiosa expresión de la sujeción a la voluntad de otro en orden a servirle o complacerle.

Aunque, si así fuera, se pregunta uno -que es ingenuo y poco formado- qué debemos entender por producto en educación..., por utilidad. Pero hay más áun. Pues, ¿qué me dicen ustedes de la acepción número 3? Espero sinceramente que no quiera don José Antonio crear un sistema cansado, falto de fuerzas; tampoco, por supuesto, creo que esté pensando en una educación sumisa u obsequiosa... 

He aquí las "traiciones" a las que nos somete a veces nuestra lengua... o tal vez nuestra mente. Cuando se emplea el lenguaje de forma ligera o poco avisada pasan estas cosas. 

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DLE, esto es, Diccionario de la lengua española, donde se hallará el vocablo: http://dle.rae.es/?w=rendimiento&m=form&o=h




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