domingo, 14 de junio de 2015

Profesores mediadores

Uno de los hallazgos más interesantes, tal vez uno de los cambios más fundamentales que nos trajo la LOGSE hace ya muchos años, fue esta idea magnífica e innovadora. Fue creada, como otras muchas, por pedagogos modernos que nos trajeron a todos una savia muy nueva en la educación, y vinieron, de paso a sacarnos de años de enseñanza represiva, memorística y oscura. Estas innovaciones, hemos de admitirlo, nos deslumbraron a muchos en un primer momento, puesto que suponían una nueva manera de ver las cosas. ¡La luz pedagógica brillaba ante nosotros y nos asombraba!

El hallazgo al que ahora me estoy refiriendo fue, sin duda, de los más oportunos e interesantes, pues habría de cambiar la idea que teníamos de nuestro trabajo y nuestra propia identidad como docentes. En efecto, fue grande nuestro asombro al oír que los profesores no habíamos de vernos ya como antes. Habíamos cometido el gravísimo error de querer transmitir nuestros conocimientos, de enseñarlos, al fin, "de arriba a abajo", mostrando a nuestros alumnos lo que ellos no sabían y nosotros sí. Adoptábamos, de este modo, una posición de superioridad, por así decirlo, intolerable en estos tiempos... Por eso, ellos nos propusieron una nueva visión, un punto de vista que vendría a redimirnos. A partir de entonces, nos informaron, los profesores seríamos tan solo mediadores, una especie de guías en el camino del alumno hacia el aprendizaje.

La cosa, más o menos, funciona así: el discente (así se llama ahora; basta con cambiar el nombre de las cosas), imbuido de un espíritu curioso del que ningún ser humano carece, se lanzará al aprendizaje como por instinto, inevitablemente, inexorablemente. "Todos los alumnos pueden aprender" fue un axioma que, desde entonces, se ha convertido en verdad incontrovertible. La labor del maestro es, por tanto, muy sencilla en realidad: conducir a los alumnos por ese camino, mostrarles la meta: enseñarles, no el conocimiento, sino el camino hacia él.

De este modo tan fácil se rompe, sin quererlo, el principio esencial de toda enseñanza. Según se afirma, alguien que sabe -el profesor- no debe enseñar a alguien que no sabe -el alumno-, pues el aprendizaje ahora se basa en principios totalmente diferentes a los que han regido durante siglos. Tan grande ha sido el cambio que ahora los jóvenes aprenden por sí mismos, no como antes... El maestro, por tanto, carece en la actualidad de todo valor; el hecho de que tenga más edad y más conocimientos es solo una circunstancia, una mera anécdota. Así pues, el docente en nuestros días ha dejado de serlo... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La verdad moderna

He dedicado mi vida al estudio de la literatura, que ha sido mi objetivo, mi finalidad, pero también el gran triunfo de mi existencia, porq...