jueves, 13 de junio de 2013

Respeto a los profesores

Veamos: un servidor, que de natural ha sido dócil, bienhumorado y hasta concesdenciente con las debilidades ajenas (animula vagula blandula), está perdiendo últimamente tales virtudes. Lamentándolo mucho, creo que voy camino de convertirme en una especie de viejo cascarrabias, pues oyendo lo que oigo y leyendo las palabras de algunos atrevidos, se me está avinagrando sin remedio el carácter. En mi sentir, la decencia y el sentido común viven horas muy bajas en nuestro tiempo y esto, señores, me enfada y me irrita. 

Viene esto a colación al leer, en esta mañana aciaga, las declaraciones de nuestro Consejero de Educación, don Marcial Marín, respecto al (Des)Programa que, con el melifluo marbete de "Abriendo caminos" (¿hacia dónde?), ha pergeñado la Consejería para unos pocos alumnos de 4º curso de la ESO -en ningún otro, claro-. Consiste dicho plan, como es bien sabido, en impartir clases a aquellos que hayan suspendido tres asignaturas (no HASTA TRES, como se dice erróneamente), siempre que alguna de ellas sea lengua o matemáticas. Mas, si un alumno suspende tres, solo tendrá clases de estas materias, no de otras (Música, Geografía, Tecnología...). Esto es: será preciso suspender tres para que solo te den clases de una o de dos, todo lo cual es muy lógico y de una sensatez apabullante. 

En los últimos días, los Claustros de los centros educativos de Castilla La Mancha han votado mayoritariamente en contra de dicha medida, dando razones de diversa índole: económicas, organizativas y hasta legales. Mas, como dicha votación no favorece las disposiciones de la Consejería, el sr. Marín declara varias cosas que son el motivo de que este humilde docente -con justa ira- se lance a escribir en esta bitácora, pues al contrario que él carezco de un medio donde hacerme oír. 

Quien esto escribe peina ya canas (tempus fugit irreparabile), lo cual, contra lo que se piensa, no es garantía de nada: se puede ser un ignaro, y hasta un imbécil, con la testa coronada por la nieve. Pero, eso sí, uno espera (tal vez ingenuamente) que no lo tomen por idiota, sobre todo tras declarar, con  la elocuencia y la solemnidad tan propias de esta época, el máximo respeto a los profesores. Pues eso ha hecho, en el fondo, nuestro Consejero aunque nunca lo admitiría, acaso porque no se ha dado cuenta. En efecto: tras manifestar ese respeto, ha aclarado que nosotros, los docentes, hemos votado en contra de su magífico programa porque los sindicatos y el malvado PSOE nos han informado mal. Lo que es tanto como decir: la inmensa mayoría que ha votado así no tiene criterio propio, sino que simplemente se deja llevar por las afirmaciones de los políticos. O más aún: no hay ninguna posible objeción más allá de la que estos -los socialistas y los sindicalistas- han mencionado equivocadamente. Cualquier opinión que se oponga de algún modo a sus planteamientos simplemente no existe. ¿Nos está diciendo, en el fondo, que no podemos pensar por nosotros mismos? Así pues, tal vez pàra arreglar dicho desaguisado, ha proclamado a los cuatro vientos que el Programa en cuestión seguirá adelante, pues el voto negativo mayoritario ha sido solamente un error de apreciación. Como puede comprobarse, toda una lección de democracia.

Pues bien: quisiera aclarar una cosa bien sencilla. Algunos, entre los que me hallo, no estamos de acuerdo con la medida susodicha de nuestra consejería, mas tampoco, por más que pueda resultar contradictorio, con los cantos de sirena del PSOE y de los sindicatos. Ambas cosas, increíblemente, son compatibles. 

...Solo para que se sepa. 

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