sábado, 18 de mayo de 2013

OTRA REVOLUCIÓN EDUCATIVA (Primera parte)

Me levanto esta mañana desapacible de sábado con cierta resaca revolucionaria. En efecto, señores: ayer día 17 de mayo de 2013 pasará a los anales de la historia patria, porque tuvo lugar la (enésima) revolución educativa, un conjunto de cambios legislativos que situarán -no me cabe la menor duda- a nuestro país en el lugar que merece entre las naciones civilizadas de todo el orbe. Se trata de uno de los más importantes cambios en los últimos tiempos, no solo por la enorme cantidad de medidas que se toman, sino también por la importancia capital de las mismas. Son tantas y tan variadas que no tendría espacio para enumerarlas aquí; y tambien carezco, claro es, de la capacidad y hasta de la inteligencia para analizarlas todas. Así pues, me conformaré con explicar algunas, centrándome en especial en las sanas consecuencias que tendrán ciertamente sobre la educación de las generaciones todas, sobre el futuro de España y aun del mundo occidental.

Digamos a vuelapluma: propone la nueva ley, en Preámbulo florido, modificar el concepto caduco y anticuado que hasta ahora se tenía de la educación. Vivíamos muchos en la oscuridad, a juzgar por las palabras que se plasman allí. No se trata de formar ciudadanos cultos, nos informan ahora, sino de crear emprendedores de éxito. Gran hallazgo, pardiez, descubrir que la cultura es cosa inútil e impropia de estos tiempos positivos. Me quedo, pues, sin palabras, y no puedo seguir escribiendo sobre el asunto, sobrecogido como estoy ante la contemplación de la Verdad Sacrosanta. 

Pero hablando de sacrosantas y otras menudencias de capilla y sacristía: la Religión, con la nueva ley, tendrá por fin el lugar que le compete, tras años de oscurantismos, laicismos inútiles, relativismos morales y poca vergüenza. Nuestros discípulos (nunca mejor dicho) serán calificados como deben, en atención a su fe y su devoción, del mismo modo que se hace en matemáticas, o en historia, pues como todo el mundo sabe la piedad es medible y cuantificable. Tan solo una duda me asalta hoy: si recuerdo los momentos en que veo las notas de religión, esos "nueves" y esos "dieces" que reciben alumnos que en otras materias obtienen suspensos ominosos y terribles porque son incapaces de entender un texto pongamos literario, ¿qué paradójica iluminación reciben para entender con tan aguda penetración los textos sagrados? ¿Cómo un alumno incapaz de sumar se torna de pronto en un discente brillante y agudo cuando se trata de penetrar en los misterios teológicos? Supongo que se trata de eso que se llama milagro insondable.

Otros cambios propuestos son sin duda magníficos y novedosos. De todos es sabido, por ejemplo, que los jóvenes alumnos pasaban de curso (promocionaban, se decía, usando un neologismo agudo y brillante) con ¡hasta tres asignaturas!, y solo podían repetir una vez cada curso escolar, lo cual repercutía negativamente en eso que ha dado en llamarse el esfuerzo. Si un chico, por ejemplo, repetía Tercero de E. Secundaria, ese año se dedicaba bonitamente a no hacer nada, en la seguridad de que habría de avanzar, con paso firme, en sus estudios. Léase, sin ambargo, lo que prevé la nueva ley a este respecto: a diferencia de lo que antes sucedía, los alumnos ahora podrán suspender hasta tres asignaturas; podrán asimismo repetir sus cursos (pero solo una vez), lo cual redundará sin duda ninguna en un cambio enorme en su mentalidad. Merced a la buena filosofía de la ley, tales medidas les harán reflexionar, se centrarán en el esfuerzo, el estudio, el trabajo académico para lograr ese futuro de emprendedores exitosos. Como puede verse, es una metamorfosis de tan grueso calibre e importancia tan grande, que nadie es capaz de prever las consecuencias que tendrá en la formación de nuestros jóvenes. Subiremos sin duda muchos puestos hacia arriba en los informes PISA, por más que estos estén elaborados por herejes luteranos. Solo de pensarlo se me abren las carnes y mi alma toda se estremece.

Estas son solo algunas de las medidas. Continuaré, si tengo ganas, un día de estos... 


2 comentarios:

  1. Continúe vuesa merced, os lo ruego. Alguien debe explicar a los legos las bondades de este mirífico bálsamo de Fierabrás en manos de rajados rucios plasmados y roucos wertanos.

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    1. Me he permitido hacer unos pequeños ajustes o correcciones de estilo. Seguiré, pues, si así me lo demandáis. También, claro, porque este oficio nuestro es una de mis máximas preocupaciones, y me molesta especialmente que no se traten los verdaderos problemas que, ciertamente, hay en este campo.

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