miércoles, 14 de noviembre de 2012

EL LATÍN Y EL GRIEGO EN LA LOMCE

No doy crédito; mi asombro no tiene límites al oír, leer o escuchar algunas de las cosas que se perpetran en estos días. Una de ellas, tal vez no la menos importante, se refiere al tratamiento que tendrán -si los hados no lo remedian- las lenguas clásicas en esta LOMCE nonata de nuestras entretelas. Por decirlo de modo sencillo y claro: son condenadas prácticamente al ostracismo, cuando no a la desaparición. Exiliadas del Olimpo del saber, por muertas y, parece, por inútiles. Muestran, como siempre nuestros gobernantes una gran coherencia, fruto de la profunda reflexión con que esta ley está concebida. En efecto: dado que,  en la introducción al anteproyecto de la citada ley, se insiste con vehemencia en que el gran objetivo de la misma no es ya fomentar la cultura o los conocimientos, sino hacer de los alumnos buenos trabajadores y aun empresarios (lapsus linguae*: deberá decirse emprendedores), es evidente que dichas lenguas -llamadas muertas por los ignaros**- poco pueden aportar a esta loable causa. 

No, el latín no sirve para crear trabajadores sin derechos, ni empresarios sin escrúpulos. Y el griego mucho menos, claro es, dado el carácter revoltoso y hasta agresivo de los que, en la plaza Sintagma y aledaños, se manifiestan con ira. ¿Se imaginan ustedes a algún empresario -léase a Botín, o al caritativo Amancio Ortega, et cetera- leyendo, en sus ratos de ocio, obras tales como la Ética a Nicómaco, por mencionar una sola? ¿Pueden siquiera concebir la idea de unos políticos que siguieran en todo las leyes democráticas de la polis ateniense? 

La ignorancia es una hidra de muchas cabezas. Por ello, hoy se escuchan opiniones a favor de esta idea de eliminar latines y culturas clásicas, e incluso se publican en foros academias. Mientras tanto, hay países del mundo donde estos asuntos ni siquiera se debaten, ni se hacen preguntas.  ¡Pobres locos! Ellos se limitan a imponer tales lenguas sin reflexión, sin mesas redondas, sin dar al pueblo la opción de opinar. Ya el solo hecho de que andemos discutiendo si esta o aquella asignatura, si es más necesaria la ciencia moderna que la poética, la química orgánica que la sintaxis, muestra bien a las claras qué tipo de pueblo, qué sociedad estamos creando. Si todos los dioses no lo remedian (y nada hace pensar que vayan a lograrlo), caeremos aún más en el abismo de estulticia en el que, irremediablemente, quieren sumergirnos. 

GLOSA FINAL: 
Algunos de los términos que empleo en este breve opúsculo (y que me he permitido subrayar tan solo a manera de azaroso acopio) me serían incomprensibles si no hubiera estudiado latín y griego. 
__________

*Para aquellos que encuentren esta y otras leyendas demasiado oscuras o incomprensibles, les invito a reflexionar, una vez más, sobre la necesidad o no de las lenguas de que se habla aquí.  

**Me llama la atención que gentes de orden y tan buenos creyentes como suelen ser nuestras autoridades actuales, ignoren sin embargo que el latín es, en nuestros días, la lengua oficial de la Ciudad del Vaticano, verbi gratia


3 comentarios:

  1. No puedo menos que agradecerte la defensa de estas lenguas de mis amores, y lo valoro doblemente en estos tiempos en que quienes deberían hablar no son sólo los afectados por la futura LOMCE, sino también los docentes de las escasísimas materias "beneficiarias" de dichas medidas (inglés, matemáticas y lengua castellana). El silencio me sorprende cada vez menos, pero éste se torna cómplice cuando se calla por interés y no se defiende por justicia y sentido común. De los docentes de estas materias, sólo los lúcidos como tú las honráis verdaderamente al reconocer el valor de otras, menos instrumentales, pero que nutren, complementan, desarrollan y ponen en valor las vuestras, de la misma manera que los de las no instrumentales manifestamos no poder trabajar sin vuestro auxilio. Mi opinión es que, si de verdad buscamos calidad, hay sitio para todas las materias. Otra cosa es que busquemos, como hace la LOMCE encubiertamente, abaratar costes y generar parcelas de negocio. Comparto, con tu permiso. Muchas gracias de nuevo. Besos y abrazos.

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  2. Lo más repugnante de la LOMCE es, en efecto, el preámbulo. El resto... "va de soi". No soy docente de Griego y sólo ocasionalmente de Latín o de Cultura Clásica. Soy de Lengua y literatura, pero me considero agraviada como el que más, humillada y ofendida, por la LOMCE, la barbarie en forma de ley deseducativa.

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  3. Gracias por los parabienes. Lo dicho: en estos tiempos de incuria y atrevimiento, me da la sensación de que tenemos que explicar lo obvio. Defiendo el estudio de las lenguas clásicas PRECISAMENTE porque soy de Lengua. La experiencia me dice -lo viví en mis propias "carnes"- que el estudio del latín y el griego facilita mucho el de la lengua castellana. Tener que aclarar esto a estas alturas me parece asombroso. Oír cómo alguien (por ejemplo, un miembro de cierto foro educativo) afirma sin empacho que son lenguas muertas me produce retortijones, directamente. Ya se sabe: Stultorum numerus...

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