viernes, 5 de octubre de 2012

SOY PERROFLAUTA (Anecdotario)

Sí, tras una vida ardua de estudios y esfuerzos, de cambios constantes de destinos profesionales, de azares caprichosos del corazón; en fin, tras largos años soportando los envites de la cambiante Fortuna, cuando ya creía haber llegado a una playa tranquila, o casi; cuando ya me había reconciliado con gran parte de los demonios que atormentaban mis sueños y estando ya, por desgracia, en la edad respetable en que las jovencitas  de buen ver han dejado para siempre de tutearme, descubro con asombro     y    -no he de negarlo- con un punto de rabia contenida a duras penas, que soy un perroflauta "en sentido figurado". 

Vino a mí semejante revelación (mi natural despistado me había impedido percatarme antes) un día de julio, en que me vi motejado de este modo tan vil por un colega, profesor de secundaria como yo aunque en centro de trabajo diferente y lejano. Grande fue mi asombro, como digo, tras oír el improperio, por lo que requerí al perpetrador que explicase el remoquete denigrante. Pues denigrante es, voto a Bríos, y si en otros tiempos más felices nos hubiésemos hallado, habría yo tenido el derecho y el deber de exigirle una satisfacción. 

Le pedí, pues, que aclarase su aserto, ya que no podía retarlo a duelo. Superé, pues, mi pasmo inicial y fue creciendo en mí (lo confieso) un cierto regustillo, una satisfacción personal e íntima por haber sido tachado con la etiqueta susodicha. Añádase a esto el punto de ironía que me caracteriza, y tendrá el buen lector explicación veraz de por qué una sonrisa se dibujó en mi rostro. Quiso mi oyente explicar sus palabras, y añadió la coletilla que ya he consignado más arriba, como quitando hierro o matizando la bomba inicial: perroflauta, en sentido figurado. Quería explicarme aquel buen mozo que, si bien no puedo ser llamado así ni por mi indumentaria, ni por mi aspecto, ni por mi edad -este último detalle, hágase cargo el lector, me hizo torcer el gesto-, sí lo soy, en cambio, por mis ideas, cercanas según él al anarquismo, la agitación callejera y la poca vergüenza.

Como puede fácilmente colegirse, tranquilicé mi ánimo ante aquellas palabras. Pues, si bien fueron expresadas con una impericia expresiva que me conmovió, guardaban un fondo, un sentido que no puedo llamar sino esperanzador: creía aquel desventurado que mi forma de pensar, de hacer crítica acerva de costumbres y personas, está cerca en efecto de movimientos como el 15-M, el 25-S y otros tales. Lo cual, déjemelo decirlo mi paciente lector, me alegra sobremanera. 

domingo, 19 de agosto de 2012

LA PERVERSIÓN DEL LENGUAJE (1)

Hace ya unos cuantos años, el sociólogo Amando de Miguel escribió un libro con el título de esta entrada (La perversión del lenguaje, Espasa-Calpe, colección Austral). Trataba en él asuntos que afectaban a la degradación del uso de nuestra lengua, y apuntaba muchos males que entonces se iniciaban solamente y que hoy, a la vista de lo que se dice y se oye, han adquirido carta de naturaleza. 

Uno de los asuntos tratados en el libro se refería a la llamada "corrección política" o también "lenguaje políticamente correcto". Se ha dicho mucho sobre este asunto, y se ha escrito aún más, por lo que muy difícilmente podría yo añadir alguna cosa nueva. Tampoco es mi intención, la verdad sea dicha: todos sabemos ya los excesos cometidos en nombre de esa supuesta máxima. Lo que me propongo no es, pues, insistir sobre un problema ya conocido, sino mostrar de qué modo aquella mal llamada corrección ha dado paso -sin que apenas nos hayamos dado cuenta- a otro fenómeno aún más pernicioso. Ya no se trata solo de ser correctos, sino que le hemos dado otra "vuelta de tuerca". Estamos empezando a aceptar la mentira como un rasgo esencial de nuestra vida pública. 


En los últimos años se acentuado aún más la tendencia, que podríamos describir del siguiente modo: los políticos no quieren llamar a las cosas por su nombre si este, el nombre, les resulta molesto o pude perjudicar de alguna manera a sus intereses. Este hecho, que podría parecer natural y hasta entendible en algunos casos (en efecto: nadie quiere poner de relieve sus defectos o errores) se está llevando a tal extremo, está adquiriendo grados tan sangrantes que, sin que apenas nos hayamos dado cuenta, hasta el extremo intolerable de aceptar la mentira como algo comprensible, consustancial al hecho político y a la vida pública en general. Continuamente se oyen afirmaciones variadas, declaraciones públicas que se basan en usos torticeros, interesados y parciales del lenguaje; en cambios semánticos imposibles, en conscientes o inconscientes errores lingüísticos. Los más frecuentes, sin duda, son los que se refieren al veto o prohibición que sufren algunas palabras: tal o cual término adquiere algunas veces significados negativos en opinión de algunos, quienes deciden por ello dejar de usarlas, cuando lo cierto es que describen de forma clara y nítida lo que está pasando. Así ocurre, verbigracia, con el término RECORTES, de tan triste actualidad en nuestro tiempo. Si acudimos al Diccionario de la RAE (http://www.rae.es/RAE/Noticias.nsf/Home?ReadForm), sorprende la asepsia con que define el término: acción y efecto de recortar. Así debe ser. Vayamos, pues, al verbo y hallaremos las siguientes acepciones (destaco solo aquellas que parecen tener que ver con lo que ahora quiero significar): 

1. tr. Cortar o cercenar lo que sobra de algo.
3. tr. Disminuir o hacer más pequeño algo material o inmaterial.


No parecen hallarse en estas breves palabras esas connotaciones tan negativas que le atribuyen al término nuestros políticos, que huyen de su uso como de peste bubónica.  Cortar o cercenar algo que sobra parece acción prudente y de sentido común, y en cuanto a disminuir, poco puede decirse: hacer más pequeño algo... Pero nuestros políticos odian tanto el término, al parecer, que, en una especie de juego malabar de la lengua, lo han sustituido por otros vocablos que, según ellos, carecen por completo de rasgos "peligrosos".  Así, utilizan términos de dudoso significado, tales como "reformas" que, como se sabe, está relacionado con el derivado "reformista". De lo que resulta que, en un juego de palabras sorprendente, un gobierno conservador, o de centro, como gustan de decir ellos, se convierte, por este absurdo abracadabra, en un Ejecutivo reformista... 
-Cosas veredes que te asombrarán, amigo Sancho. 


Continuará... 



viernes, 27 de julio de 2012

NOTICIA EDUCATIVA

Un profesor mío de la facultad, uno de esos sabios "locos" que ya no abundan, nos dijo, el primer día de clase, más o menos las siguientes palabras: 

"Señores, esto es literatura... Y la literatura, sépanlo desde ahora mismo, no sirve para nada." ¡Hala, para que nos fuésemos enterando! 

Hoy -¿por qué será?- me ha venido a la memoria aquel discurso tan esclarecedor. Viene esto a colación porque hoy (en plena canícula, tal vez aprovechando los días de asueto de los docentes, los máximos implicados en el asunto) nuestra ínclita y nunca bien ponderada Consejería de Educación publica una orden que modifica las materias de Bachillerato. De hecho, introduce una nueva que es denominada con el pomposo marbete de «Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial». Dos sentimientos simultáneos me asaltan al leer la noticia: de una parte, el asombro. Sí, aún conservo una parte de mi antigua inocencia primigenia: continúo pasmado ante lo que oigo, veo y leo algunas veces. ¿Cómo es posible -me pregunto- que se disponga ahora esta nueva asignatura, en pleno verano, apenas a un mes del inicio del curso? ¿Será un nuevo fruto de la improvisación española, tanta veces alabada? Entre las muchas preguntas que me surgen a vuelapluma, una destaca sobre las demás: ¿por qué ahora? ¿Por qué es tan urgente hacer este cambio? 

De otra parte, me preocupan las bases, la filosofía última que esconde la promulgación de esta materia. Basta con leer algunos de sus fundamentos     -Consejería dixit- para sentir una honda preocupación. Dice el legislador perlas como estas: 

  •  (...) la nueva asignatura debe transmitir “con rigor” el papel del empresario y su importancia en la creación de riqueza y puestos de trabajo dentro de un sistema de mercado. 


¿Soy yo, o esto suena a liberalismo a ultranza? Opción política muy respetable, dirán algunos... Pero, ¿puede defenderse la inclusión de una doctrina económica en el sistema educativo? Dejo en el aire la pregunta. Y de nuevo rememoro las palabras de mi maestro,  que reclamaba para mi materia, la literatura (lo siento: soy literato en el sentido laxo de la palabra), ese carácter inútil, poco práctico, tan poco funcional, que se dice ahora, que para algunos de nosotros es el fundamento mismo de la vida. 

sábado, 30 de junio de 2012

El Diablo Cojuelo es un personaje legendario de la tradición castellana. Es un diablo al que, lejos de ser una forma maligna, se le representa como «el espíritu más travieso del infierno», trayendo de cabeza a sus propios congéneres demoníacos, los cuales, para deshacerse de él, le entregaron en trato a un astrólogo, teniéndolo encerrado en una vasija de cristal. Se dice así mismo como inventor de danzas, música y literatura de carácter picaresco y satírico. Siendo uno de los primeros ángeles en levantarse en celestial rebelión, fue el primero en caer a los infiernos, aterrizando el resto de sus «hermanos» sobre él, dejándole «estropeado» y «más que todos señalado de la mano de Dios». De ahí viene su sobrenombre de «Cojuelo». Pero no por cojo es menos veloz y ágil.

El personaje era ya popular en la cultura castellana del siglo XVII y estaba fijado en refranes, dichos y canciones. Desde 1602 y hasta 1608 aparecen frecuentes invocaciones al Diablo Cojuelo.2 Pero la referencia más conocida es la del dramaturgo Luis Vélez de Guevara, que recogió las andanzas de este personaje popular en 1641, junto al personaje del hidalgo «estudiante» Don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, retratando los vicios e hipocresías del Madrid de la época.3 El cojuelo hace constante mención a los refranes o dichos de Castilla.4
Fue el predilecto de las hechiceras castellanas de la primera mitad del siglo XVI, sin que su fama decayese hasta bien entrado el siglo XVII. Son varios los conjuros recogidos que invocan al Diablo Cojuelo:
Diablo Cojuelo / traémele luego / diablo del pozo / traémele que no es casado / que es mozo / diablo de la Quintería / traémela de la feria / diablo de la plaza / traémele en danza…
Señor de la calle / Señor de la calle / Señor compadre / Señor cojuelo / Que hagáis a XXX / que se abrace solamente a mí / y que me quiera y que me ame / y que si es verdad / que me ha de querer / que ladre como perro / que rebuzne como asno / y que cante como gallo.
Su popularidad llegó hasta la Corte real de Madrid del siglo XVII, donde estaba considerado un buen «mensajero de amor». Prueba de ello nos llega de diversos conjuros.
Estos cinco dedos pongo en este muro, cinco demonios conjuro: a Barrabás, a Satanás, a Lucifer, a Belcebú, al Diablo Cojuelo que es buen mensajero, que me traiga a Fulano luego a mi querer y a mi mandar.

Más de 10.000 interinos cesan en Castilla-La Mancha


El final de curso fue ayer un poco distinto para los profesores interinos. En Castilla-La Mancha, donde el Gobierno de Dolores de Cospedal estableció en su día el empleo como una de sus máximas prioridades, estos trabajadores públicos, los cuales -no lo olvidemos- se han presentado a una oposición, no verán renovados sus nombramientos (que no contratos). Según declaraciones de la Junta, no serán despedidos, sino que no se les renueva, lo cual sin duda constituirá para ellos un magro consuelo. A pesar de todo, en los próximos días ejercerán su derecho a pedir la prestación por desempleo, y aumentarán aún más las listas del paro. Del mismo modo, cobrarán solamente 22 días por el curso trabajado, en lugar de todo el verano, como venía siendo costumbre hasta ahora.
Este hecho, sin precedentes en los últimos años, se debe a las previsiones de grupos y niveles que la Consejería de Educación está elaborando para el próximo curso. La medida que establece el aumento de las ratios (número de alumnos por aula), no solo no mejorará la calidad educativa en España, sino que tiene como consecuencia inmediata que disminuyan los cupos (sí, así se llaman) de profesores de cada centro. Sobran docentes, parece pensar la Consejería, en la línea de las declaraciones que hace unas pocas jornadas hizo el propio Ministro de Educación, José Ignacio Wert.
Dicha medida, además, no solo afectará a los interinos, sino también a los profesores funcionarios de carrera, muchos de ellos con destinos definitivos en sus centros. Dicho destino definitivo no se obtiene, como parece pensar la voz popular, por un milagro de la naturaleza, sino por una serie de años (a veces más, a veces menos...) participando en un Concurso de Traslados en el que se otorgan dichas plazas por riguroso mérito y experiencia. Ahora, muchos de estos profesionales se verán desplazados a otros destinos Dios sabe dónde, o incluso verán cómo sus plazas "se suprimen", dando lugar a situaciones económicas o familiares realmente complicadas. Como, además, el número de profesores en esa situación en todos los centros será realmente crecido, cabe preguntarse cómo serán recolocados estos docentes. Actualmente, nadie lo sabe, pues la Administración no ha informado sobre ello.
Sin embargo, una luz de esperanza brilla sin duda en este panorama desolador: el sr. Consejero de Educación de Castilla la Mancha, Marcial Marín, ha querido ofrecer a los interinos unas palabras de consuelo. Tras agradecerles "su enorme dedicación", les envía "un mensaje de esperanza ante el futuro" recordándoles que "en septiembre recuperaremos el mayor número de ellos posible [sic], en función de las necesidades del servicio". Lo que no ha terminado de aclarar es cómo podrá hacerse esto si la mencionada subida de ratios ha disminuido drásticamente las necesidades de profesores en toda la región. Por otro lado, no deja de ser curiosa esta denominación de "servicio" aplicada a la educación. No, la educación no es un servicio: es un derecho. 

La verdad moderna

He dedicado mi vida al estudio de la literatura, que ha sido mi objetivo, mi finalidad, pero también el gran triunfo de mi existencia, porq...